
No cabe la menor duda de que el deporte y concretamente el fútbol es una fuente de salud, pero como todo en su debida medida sobre todo cuando se habla de niños pequeños. Los excesos y la falta de control en estas edades pueden ser un peligro si no a corto plazo sí a la larga en lo referente a su formación deportiva. Vemos en algunos clubs que niños de cortisimas edades son utilizados para competir en mas de un equipo en un fin de semana. Los torneos con demasiados partidos pueden ser asimismo contraproducentes para chavales que no saben dosificar y a los que quizás exigamos demasiado en busca del apetecido resultado favorable. Los equipos de élite manejan estas situaciones con el apoyo de sus médicos y psicologos deportivos. Solemos pensar que los chavales aguantan lo que le echen y más, pero realmente ¿estamos haciendo las cosas bien?. Un informe preocupante de la Academia Americana de Pediatria alerta sobre los excesos deportivos. Añado asimismo un artículo de A.Vilachá sobre lo que sería el tratamiento ideal de los deportistas en las edades de seis y siete años. Deporte si, pero con cautela.
Los pediatras exigen más reposo para los deportistas infantiles.
¿Cuánta actividad física es saludable? La Academia Americana de Pediatría marca en un informe los límites de los entrenamientos y competiciones de los menores."El deporte en el niño se hace mal. Se busca el resultado y no la salud". Con esta categórica afirmación refleja Juan José González Iturri, presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte, una de las partes menos brillantes de la actividad física infantil nacional.
Traumatólogos, pediatras, fisioterapeutas y rehabilitadores están hastiados de atender en sus consultas una «excesiva cantidad» de lesiones por sobrecarga en atletas menores de edad. «Todavía no son una epidemia, pero llegará debido al 'boom' de los niños atletas. Los padres están lanzando a sus hijos hacia deportes muy competitivos», insiste Julio Ardura, jefe del servicio de Pediatría del Hospital Clínico de Valladolid.
La creciente frecuencia de daños óseos, articulares y musculares en menores por la sobreutilización de estas partes del cuerpo a consecuencia de una práctica deportiva repetitiva y abusiva ha llevado a la Academia Americana de Pediatría ha publicar un documento para que los profesionales aconsejen ciertos límites a los padres de estos niños. Al colectivo no sólo le inquietan las secuelas del sobreentrenamiento a nivel físico, sino también mental: «Puede llevarles al desgaste y tener un efecto perjudicial a la hora de que desarrollen una actividad física saludable durante el resto de su vida», reza el informe.
Las recomendaciones, publicadas en la revista 'Pediatrics', se dirigen a los profesionales, pero los destinatarios últimos son los progenitores y técnicos deportivos de los niños. Éstas son las principales:
-no entrenar ni competir durante uno o dos días a la semana para permitir al organismo recuperarse.
-El tiempo dedicado al entrenamiento, el número de repeticiones o la distancia recorrida no se deben incrementar en más de un 10% cada semana.
-Animar al deportista a que se tome dos o tres meses de vacaciones al año, en los que no practique una disciplina específica.
-Insistir en que el objetivo de la actividad debe ser la diversión, la adquisición de habilidades, la seguridad y la deportividad.
-Animar a que se participe en un único equipo cada año. Si el atleta compite en torneos de fin de semana, debe respetar igualmente los dos días de reposo.
-Si el menor se queja de problemas musculares o articulares inespecíficos, muestra fatiga o un rendimiento escolar bajo, estar alerta de un posible efecto de desgaste. Indagar en su nivel de motivación para hacer deporte.
-Abogar por que se introduzcan comités asesores médicos en los torneos infantiles de fin de semana para formar a los deportistas infantiles y juveniles sobre las dolencias y enfermedades asociadas a la actividad física inadecuada.
LOS NIÑOS DE 6-7 AÑOS Y SU FÚTBOL (Alfonso Vilachá)
Más importante que el conocimiento de la técnica, de la táctica, etc., es el conocimiento de los niños de 6-7 años y, por consiguiente, saber qué es lo que podemos pedirles. Esto es básico e imprescindible si queremos participar en el desarrollo armónico de los jóvenes deportistas para conseguir unos buenos fines educativos y pedagógicos.
La iniciación al juego y el despertar de la ilusión por el mismo es la misión del fútbol para los principiantes. Nada de campeonatos, nada de selección. Sencillamente la felicidad de jugar juntos.
Éstas son algunas de las reglas de oro que deben de guiar nuestra actividad. El deporte debe de ser una fiesta. El fútbol de los principiantes es una fiesta y hemos de saber conservarla.
¿Cuál es la primera fuente de información?
Sencillamente la observación. Cuando los niños acuden por primera vez a un club deportivo, es conveniente dejarles hacer, observarles, comprender sus actitudes, etc.
El educador-deportivo deberá de considerar al joven deportista como un niño que posee personalidad propia, su potencial motor, sin olvidar algo importante: ¡ El niño a esta edad no es más que un mosaico de cartílagos, más de 1500 en periodo de crecimiento¡.
Es necesario formar a los niños y no deformarlos, y para ello es necesario que los responsables del proceso se formación se reciclen poco a poco en conocimientos.
FILOSOFÍA DE TRABAJO
- Participar en el desarrollo armónico del joven deportista.
- Contribuir a su salud.
- Adaptar nuestra pedagogía a los niños.
- Hacer jugar a todo el mundo.
- Proporcionar la alegría de jugar juntos.
En las sesiones
- Alternar los periodos de trabajo y los de recuperación.
- Utilizar los juegos predeportivos, los juegos de coordinación, los juegos de animación, ejercicios de iniciación técnica bajo forma de juego.
- Introducir juegos encaminados al mejoramiento de la velocidad de reacción.
- Organizar partidos de 3x3, 4x4, después 5x5.
FINES DE SEMANA
- Nada de campeonatos.
- Nada de selección.
- No hacer solamente partidos.
- Todo el mundo juega.
- Alternar partidos, juegos prederportivos.
- Considerar a los clubs visitantes como invitados.
- No establecer nunca clasificaciones.
-Alentar el desarrollo de programas educativos para padres y entrenadores sobre nutrición y reposición de líquidos, seguridad en el deporte y medidas para evitar el sobreentrenamiento.
-Advertir especialmente de estos aspectos a los familiares de los menores deportistas que participan en múltiples torneos en periodos cortos de tiempo.